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Evaluación de estudiantes en la era digital: revisión sistemática en América Latina
Espirales. Revista multidisciplinaria de investigación cientíca, vol 5, No. 36
Enero-marzo de 2021. e-ISSN 2550-6862. págs 48-66
evaluación consiste en emitir un juicio de valor a partir de un conjunto de informaciones sobre
los resultados de un alumno (Maccario, 1989) con el n de tomar una decisión correctiva (De
la Orden, & Jornet, 2012). También el juicio de valor es importante aplicarlo en los procesos
de enseñanza y de aprendizaje y es pieza clave en la búsqueda de calidad de los procesos y
la innovación de la tarea educativa (Pons, & Sonsoles, 2020). Sin embargo las evaluaciones
preparadas por los docentes o instituciones no permiten que los estudiantes puedan comunicar
sus ideas o sus formas de resolver un determinado ejercicio (Allen, & Tanner, 2006), ya
que están enfocadas solo en el aspecto cognitivo para decidir si un estudiante alcanzó el
logro del aprendizaje (Tacca, Tacca, & Alva, 2019). Entonces se debe realizar una adecuada
capacitación a los docentes sobre la elaboración de evaluación, la cual debe pasar por un diseño
y validación (Restrepo-Palacio, & Segovia, 2020) antes de ser aplicada a los estudiantes. Es
así que el modelo de evaluación centrado en la calicación y resultados (Glynn et al., 2006)
se debe cambiar para que esté dirigido hacia una formación integral (Delahoz-Dominguez,
Fontalvo, & Zuluaga, 2020) y enfocado a mejorar los aprendizajes. Para ello se requiere de
una planicación y uso de estrategias adecuadas por el docente que permita el desarrollo del
estudiante con un dictado de clases focalizadas en el aprendizaje (Manzoni, dos Santos, & Lara,
2020), adicionalmente se debe aplicar una evaluación formativa (Pérez-Pueyo et al., 2017).
En este contexto de la era digital, en la que se utiliza el espacio virtual llamado Internet, algunas
instituciones educativas empezaron a utilizar las tecnologías (Sailer et al., 2020) para aplicar
sus evaluaciones; sin embargo es necesario realizar una evaluación diagnóstica (Restrepo-
Palacio, & Segovia, 2020) que permita conocer las habilidades de los estudiantes en el uso
de la tecnología, de lo contrario provoca ansiedad en los estudiantes tanto por el uso de sus
equipos móviles o computadora (Maki et al., 2000) como por la evaluación en sí misma; aunque
esta ansiedad no solo aplica en los estudiantes, sino también en los docentes —quienes son
duramente evaluados por los estudiantes en las encuestas académicas— (Ochoa, & Moya,
2018). En este sentido es necesario que el docente posea conocimiento en las tecnologías de
la información y comunicación (TIC) (Arévalo, & González-Castaño, 2020; Basso-Aránguiz et
al., 2018; Bohórquez et al., 2018; Herrera, Fernández, & Seguel, 2018; Morales, 2018; Moreno-
Fernández, & Moreno-Crespo, 2018), el cual debe ser apoyado por capacitaciones constantes
que le permitan conocer nuevas herramientas digitales para que las pueda aplicar tanto en
la metodología de clase como en las evaluaciones.
Herrera, Fernández y Seguel (2018) mencionan que algunos docentes poseen competencias
digitales, a pesar de que no participaron de alguna capacitación en las TIC. No obstante, no solo
basta con tener este conocimiento sino que es necesario vericar el conocimiento adquirido
de estas herramientas y de las actitudes que tienen los mismo docentes con respecto al uso
de las tecnologías digitales (Sailer et al., 2020). El conocimiento adecuado de las TIC —junto
con la capacitación de los docentes en el diseño de su evaluación— puede permitir que tanto
los docentes como los estudiantes se sientan conformes con las evaluaciones; evaluaciones
que no solo deben ser preparadas para un examen nal, sino también para ser evaluaciones